Zapotlán de Orozco

Jose Clemente Orozco (1883-1949) 
Gran artista pintor guzmanense.


Por Adriana Malvido


José Clemente Orozco en la primaria que lleva su nombre, donde un pintor lo retrata y un cuentacuentos lo invoca; el muralista en el Jardín Principal, donde un grupo de niños recita una larga poesía en su honor y luego canta un himno a sus pinceles; el artista en los ecos de su obra plasmados por otros en el palacio municipal y en la bóveda de un kiosco; el autor de El hombre en llamas en el espíritu de los jóvenes que pintan las bardas junto al estadio de Santa Rosa, en la ofrenda floral bajo su estatua en la plaza pública…


Recreación del "Hombre de fuego" (Prometo) de Clemente Orozco, plasmada en la bóveda del kiosco de la plaza principal de Ciudad Guzmán, obra realizada por el Mtro. Vicente Graciano Rocha. 


      José Clemente Orozco, el 23 de noviembre, en el 130 aniversario de su nacimiento, vibra en la memoria de Zapotlán el Grande, un pueblo que quiere reescribir su historia a partir de su cultura y sus artistas.

     Zapotlán el Grande huele a la pintura de Orozco, a La feria de Juan José Arreola, a las letras de Guillermo Jiménez, a la música de José Rolón, a las canciones de Consuelito Velázquez, a los ojos de Lupe Marín y a toda una pléyade de talentos aquí nacidos. 

Adriana Malvido y el presidente municipal José Luis Orozco, la regidora Mariana Prado Reyes durante el homenaje oficial al natalicio del pintor Clemente Orozco 


     Pero el fin de semana pasado, esta tierra al sur de Jalisco, rodeada de montañas, de cara al Volcán de Colima y a la “Media Luna” que conecta con el universo de Rulfo, se entregó al autor de La trinchera. Y lleva consigo el viejo anhelo de rebautizar la ciudad con el nombre de Zapotlán de Orozco y de reivindicarse con el pintor a quien, en vida, los sectores más conservadores de esta sociedad le negaron los muros.

      Primero se llamó Tlayolan, luego Tzapotlán (que en náhuatl significa “lugar junto a los árboles del zapote”), después Tzuputlán y pueblo de Santa María de la Asunción de Zapotlán, y a partir de 1788: Zapotlán el Grande, hasta 1856 cuando el entonces gobernador Santos Degollado lo rebautizó Ciudad Guzmán, en honor al combatiente independentista Gordiano Guzmán. Cuenta Héctor Alfonso Rodríguez, biógrafo de Guillermo Jiménez, que fue este narrador, poeta y diplomático, autor de Constanza, quien pidió la restitución del antiguo nombre y fue hasta 1997 que se aprobó el cambio. Hoy, el municipio se llama Zapotlán el Grande y su cabecera Ciudad Guzmán.

Sra. Mónica Reynoso de Orozco, Presidente José Luis Orozco Sánchez-Aldana,  escritora Adriana Malvido y Jefe de cultura municipal Mtro. Cayetano Chávez Villalvazo.


     En una bella colina, donde Juan José Arreola construyó su casa-taller, desde donde se miran la laguna, el pueblo, los montes, y se imparten talleres literarios, Orso Arreola comparte los tesoros de su padre que guarda con devoción. Entre ellos, el texto que escribió en 1949: “Ha muerto el más grande de los hijos de Zapotlán (…) Lo vemos alzarse extraño y casi desconocido, como una montaña abrupta, impasible al soplo de los grandes vientos”. Y su propuesta: “Qué bueno sería si Zapotlán, que ha tratado de reconquistar su antiguo nombre, lo hiciera ahora uniéndolo al del más insigne de sus hijos. Si se llamaba Zapotlán el Grande, la designación de Zapotlán de Orozco no desmiente su pretendida grandeza, sino que la verifica en el genio de José Clemente Orozco”.


Mtro. Cayetano Chávez Villalvazo, Adriana Malvido y Mtro. Ricardo Sigala Gómez, durante la presentación del libro: "El joven Orozco: Cartas de amor a una niña" recopilación de Malvido. 


    La idea, retomada por artistas y creadores locales en los setenta, no prosperó. Quizá sea posible ahora, cuando en lugar de árboles de zapote brotan aquí pintores, cuentistas, poetas y un pequeño gran ejército de investigadores y promotores culturales que quieren reescribir su historia.


Adenda: La visita que nos hizo la periodista y escritora Adriana Malvido a Ciudad Guzmán-Zapotlán el Grande, Jalisco, con motivo del homenaje anual del 130 aniversario del natalicio del pintor José Clemente Orozco; que desarrollarán las autoridades de cultura y de gobierno municipal. Se dió por una invitación informal que le hice a Adriana por las redes sociales, pensando que podría venir a presentar su libro: El joven Orozco: Cartas de amor a una niña, que apareciera tres años antes en 2010. Gracias a la excelente gestión cultural desarrollada por el joven maestro Cayetano Chávez, fue que hizo eco la invitación y pudo venir a los festejos en honor al pintor, de los pinceles de fuego, en 2013.  La periodista estuvo entre nosotros del viernes 22 al sábado 23 de noviembre de aquel año, durante el festival cultural a este hijo ilustre de Zapotlán, desarrollado por la dirección de cultura municipal. Pasando los días, el jueves 28 de noviembre de ese año en curso, en las páginas del diario nacional Milenio, la columna semanal 'Cambio y fuera' escrita por Adriana Malvido, apareció con el título: "Zapotlán de Orozco" el texto que hoy reproducimos íntegro aquí. Escribió: Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar.


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