Patriarca José
Por Salvador Encarnación
1
Vamos por partes: Un arriero trae sobre un burro dos cajones de madera. Nunca se supo a dónde iba. Lo cierto es que enferma y muere en la posada de la Cofradía del Rosario. Otros dicen que salió en busca de medicina y nunca volvió por los cajones. Pasa el tiempo y los vecinos deciden ver el contenido de las cajas. Oh sorpresa. Ahí adentro vienen las imágenes de Señor san José y la Virgen María.
¿No es mucha coincidencia?
Para mí que Señor san José quería venir a Zapotlán y no hallaba cómo. Y vino para ser el único dueño de estos corazones tiernos que con orgullo proclaman su amparo y patrocinio. La forma fue la de menos.
2
...y dicen las crónicas que fueron los frailes a ver la preciosísima carga que estaba abandonada en la Cofradía del Rosario. Que se organizaron peregrinaciones para traerlas desde allende la laguna entre cantos, cohetes y flores. Dicen también que las santas imágenes entraron en triunfo al pueblo de Zapotlán...
3
14 de diciembre de 1749. “El vecindario de este Pueblo de Zapotlán comparece ante vuestra Merced en la mejor forma en que haya lugar en derecho y dice: que por cuanto Jura, aclama y vocea por su General Patrón al gloriosísimo Patriarca Señor San José, para que por su Patrocinio consiga estar libre de temblores y enfermedades...”
4
...y si Señor san José vino disfrazado de arriero y él mismo dejó su imagen para ser el protector de Zapotlán?
5
Señor san José: Hay una foto tuya, antigua por cierto, donde vas en hombros por la calle Reforma. Un mar de personas te proclama y piden tu amparo. Ese día un nuevo temblor sacudió las tierras de Zapotlán y todo el pueblo fue por tu auxilio. Los corazones que te aman se notan asustados y a leguas se mira que sólo tú puedes volverles la seguridad a sus vidas. Vas en medio de un mar de personas. Tú como el arca de Noé: quién está dentro de ti ya tiene asegurada la salvación.
6
¡El trono! ¡El trono! La gente grita y aplaude. Otros lloran. Tu vas en la cima de las andas aceptando el nuevo juramento que sale, que brota del corazón de Zapotlán.
7
—¿Bueno? ¿Víctor? Estoy a los pies de Señor san José...
—¿En Zapotlán?
—Sí, en tu pueblo. Un gentío está en la Catedral y yo estoy adelante de todos ellos. ¿Qué le digo...
—Dale un beso de mi parte.
8
El sol cae a plomo. Las danzas de los sonajeros están en todo su esplendor. La música de las chirimías endulza el viento mientras que los danzantes zapatean el pavimento de la ciudad.
9
En el catecismo. “Niños, hoy es miércoles, día de Señor san José. Digan la siguiente oración: San José padre querido,/ no me dejes de asistir/ cuando mi cuerpo abatido/ la muerte sienta venir.”
10
Un sonajero lleva en brazos a su hijo. Quizá el niño tiene algunos dos años de edad. Él lo carga con orgullo. El niño va vestido de sonajero y eso equivale a decir que ya lo preparan para ser guardián de Señor san José.
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Mano. ¿Te acuerdas Señor san José cuando el tlayacanque Cirilo Ambrosio se sacó la rifa de la mayordomía? Qué día aquel. Clara, clarísima se notó tu mano para que fuera el indígena el que te organizara la fiesta. Por primera vez un tlayacanque, un hijo del Zapotlán antiguo era honrado con esa distinción.
12
Un niño de escasos ocho años toca la chirimía en la plaza mayor de Zapotlán. Los danzantes bailan al compás de su música que sale de la chapetilla y de su tambor. No le cansa el sol ni el esfuerzo que hacen sus pulmones. Él es un pájaro vuelto niño que canta sus alabanzas en honor del Patriarca José.
13
La gente se apretuja para saludarte en tu día. Es un río de personas el que entra a Catedral buscando tu protección. La misa ha concluido y los que abandonan el templo chocan prácticamente con los que apenas entran. Un grupo de personas entonan alabanzas, prenden sus velas e inician su pequeña romería hasta el altar. Yo voy en medio de ellos.
14
Gloriosísimo Patriarca José: Espero que cuando reciba esta carta, yo siga gozando de cabal salud ya que usted, en mejor lugar no puede estar. La razón de estas líneas es para pedirle que cuide mucho al maestro Arreola. Él mientras estuvo acá con nosotros hizo el bien mientras vivió y además fue un josefino de corazón. Dígale por favor al maestro que seguimos leyendo La Feria y que gracias a ella conocemos el amor de los zapotlenses por usted...
15
No sé dónde leí que el padre Placencia estuvo de vicario en la parroquia de Zapotlán. De ser cierto, ya me lo imagino mirando las danzas y las peregrinaciones en tu honor. Cuídalo Patriarca José. El padre Placencia siempre vivió con el corazón lastimado.
16
Zapotlán ha crecido y la feria también. Ya es imposible notar a los fuereños que vienen a las fiestas; todos visten y calzan por igual. Pero los verdaderos hijos de Zapotlán son los mismos: alegres están a los pies de Señor san José renovando su juramento. Cantan y danzan. Prenden velas y elevan sus oraciones. Para ellos el tiempo no ha pasado: Señor san José va apenas entrando en triunfo por las calles del pueblo y eso quiere decir que las fiestas están por empezar.

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