Valle de Zapotlán

 

                            Valle de Zapotlán                           Ciudad Guzmán Jalisco, México 


Por Salvador Encarnación 



Entro al valle de Zapotlán y la carretera parte en dos el nacimiento de tules. Atardecer. En el cerro de las Peñas, una diminuta llovizna envuelve los pinos. Un viento fresco llega del volcán y despierta las grises aguas de la laguna. Recuerdo: un día, cazando patos, encontré el rostro del nevado de Colima dormido en las aguas. Desde entonces sólo veo un espejo donde las más de las veces se refleja el cielo.

II

A orillas del lago detenemos el auto y bajamos a recibir la llovizna. Con los ojos, no, con el corazón recorro el borde de las montañas ahora mordidas por las nubes de la pequeña tormenta.

 III

Estiró el brazo y me ofrecen un tequila derecho. Una parada de gaviotas desafía la lluvia. Un pescador sale y en la tarraya ya lleva unos peces apenas movimiento.

  IV

Miro hacia la ciudad. La lluvia deja traslucir la figura de unas casas como dibujadas a trazos: hechas, deshechas, y vueltas a rehacer. Por el rumbo de Las Peñas, unos cohetes parecen un enjambre de alumbradores. Alegran, creo, la función de una capilla. Parece mentira: ni a medio cerro llegan los cohetes en su afán de altura.

   V

Atardecer y la lluvia apronta la noche. La ciudad se vuelve un manto de luces amarillas y por el efecto de la lluvia, aparece como si quisieran treparse al cerro.

   VI

La noche llega prematura y cerrada al Valle de Zapotlán. Las aguas de la laguna han desaparecido y en su lugar se presiente un abismo silencioso. Un ligero olor a musgo sale de los tules y perfuma el viento. Las estrellas, aquí tan bajitas, están, por ahora, cubiertas por las nubes.

   VII

Hace frío. Subimos al auto y en silencio entramos a la ciudad. Agua y más agua corre por las calles. Cómo si la laguna se hubiera cambiado de domicilio. Cómo si las aguas, al presentir la noche, buscan el amparo de los José finos ojos.

   VIII

Camino por las calles y descubro que la luz amarilla de esta ciudad es el manto protector del Patriarca José.

     Camino por las calles y descubro: Zapotlán es un pueblo grande jugando a la ciudad.

                                       
                                         * * *

Valle de Zapotlán de Salvador Encarnación, primera edición 2003. Ciudad Guzmán, Jalisco, México.

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